29 DE MAYO DE 1969: EL CORDOBAZO

Por Ángel «Mingo» Pizzorno

Al comenzar 1969 la dictadura del general Onganía parecía inconmovible. Con el ultraliberal Krieger Vasena manejando la economía, la calidad de vida de nuestro pueblo iba de mal en peor. Partidos políticos proscriptos, universidades intervenidas, feroz persecución ideológica y la sociedad entera bajo sospecha y amordazada, incubaron la bronca.

El dictador pensaba quedarse 20 años, con el aplauso del poder económico y el apoyo de EE.UU. Pero un
conflicto en un comedor universitario correntino encendió la mecha. La policía mató a un estudiante provocando indignación en todo el país.

A cada manifestación, la dictadura respondió con balas y la lucha se extendió a Rosario y otras ciudades. La CGT rosarina declaró paro general y el pueblo ganó la calle. La rebelión fue sofocada por el Ejército al costo de más víctimas y muchos detenidos. En Córdoba, a la inquietud estudiantil se sumó la lucha obrera por la pérdida de beneficios históricos. La CGT nacional lanzó la huelga general por 24 horas para el 30 de mayo.

Los trabajadores cordobeses conducidos por los grandes sindicatos: SMATA (Elpidio Torres), Luz y Fuerza (Agustín Tosco), UTA (Atilio López) y el resto de la CGT local, convocaron a un paro activo de 36 horas comenzando el 29.

El paro activo se diferenciaba entonces de los paros domingueros de la CGT nacional, en que la gente no se queda en su casa sino que un día antes, abandona tareas movilizándose para adelantar la protesta con un acto masivo. En la lucha se produjo la tan deseada unidad obrero – estudiantil. La respuesta dictatorial fue una vez más la represión
salvaje.

La muerte de los primeros manifestantes encendió la bronca popular y fueron rebasadas las fuerzas represivas. La ciudad quedó en poder de la gente. Los símbolos de la dictadura y muchos locales de grandes empresas monopólicas, fueron destruidos. Poco después como en Rosario, el Ejército entró en la ciudad demorando dos días en controlarla.

Hubo unos 13 muertos y millones de pesos en daños, pero la dictadura recibió un golpe del que no se recuperará más. Un año más tarde sus mandantes de la junta militar, echan a Onganía que se va solo y con más pena que gloria. El Cordobazo inició un ascenso de luchas populares que no se detendría más, obligando al partido militar a llamar a elecciones el 11 de marzo de 1973. La rebelión cordobesa ya es un símbolo de lo que el pueblo puede conseguir cuando se une y se organiza.